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El proyecto comenzó buscando obsesiones que nos tuviesen interesados o temas que tuviésemos en la cabeza rondando. Desde que era pequeña me interesaba el espacio, las estrellas y todo lo que ello conlleva. Me inquietan los agujeros negros y que hay más allá. Recientemente me acabo de leer un libro de Sthepen Hawking, llamado Breves Respuestas a las Grandes Preguntas, acerca de temas relacionados con el espacio, la vida, la sociedad, en general. A demás hace un año me descargué una aplicación en el móvil que me permitía ver vídeos en directo de imágenes de la tierra desde la Estación Espacial Internacional.


Al principio sólo curioseaba un poco pero después las visitas que hacía a la aplicación se hicieron más frecuentes. Me dedicaba a ver amaneceres y puestas de sol muy diferentes a las que solía hacer normalmente, teniéndome cada vez más enganchada. Sentía la necesidad de guardar aquello que veía porque estaba claro que removía algo en mi interior. Empecé a coleccionar esos momentos, imaginando que era yo la que contemplaba con mis propios ojos cómo desaparecía la luz del sol 16 veces al día. Viajaba en el metro y a la vez atravesaba el desierto del Sáhara, la cordillera de los Andes y veía los cumulonimbos que encima del océano Atlántico adquirían aspecto de nieve.

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Me di cuenta de que no se apreciaba dónde empezaba un espacio y acababa otro. No había límites en el terreno y no se veía la tendencia que tenemos de dejar claro dónde empiezan y acaban las cosas. “Divide y vencerás”, seguimos utilizándolo actualmente para enfrentarnos entre nosotros y crear una sociedad cada vez más dividida. Aunque se creen organizaciones como la Unión Europea, Naciones Unidas o incluso la Estación Espacial Internacional, estamos más separados que nunca y continuamos siendo vulnerables a un sistema que se alimenta de esta situación. En pleno siglo XXI, la Era de la Comunicación en la que se supone que más conectados deberíamos estar, más anestesiados nos tiene. Nos enviamos mensajes pero no nos estamos escuchando y eso pone en evidencia que estemos en esa Era. El objetivo está claro, distraernos y desviar nuestra atención de los problemas que realmente nos conciernen, para que se nos olviden entre redes sociales, fútbol y aplicaciones para el móvil como la de la Estación Espacial Internacional.

La idea de utilizar vídeos relacionados con el espacio y grabados en directo desde la aplicación de la ISS estaba clara, la cuestión era usar imágenes contravisuales en relación al proyecto para crear contraste entre unas imágenes y otras. Tras la recolección de vídeos grabados desde esta aplicación, plasmar esa unanimidad que yo veía desde mi móvil y marcar mucho esa diferenciación de espacios como por ejemplo, usar un elemento clave para separar cosas; un muro. No solo desde un punto de vista material y tangible, también metafórico. Un muro que separa las cosas, los espacios y a las personas. A veces esos muros no se ven ni se pueden tocar. El vídeo tiene 3 partes muy marcadas y diferenciadas, como crítica a esto que acabo de comentar. La primera parte aparecen amaneceres desde la ISS y en contraposición vídeos de construcción de muros de todo tipo. Construcción de muros de hormigón y piedra, vallas para separar espacios, cercados para separar fincas y un largo etc.


Después aparecen imágenes de la ISS y quizás de las más bellas que he grabado en directo desde la app. Los astronautas de vez en cuando salen para darse paseos espaciales y realizar trabajos desde la parte exterior de la ISS. Las vistas que se ven son inigualables. Además, la cámara está en primera persona y parece que el paseo espacial te lo estás dando tú. De una forma muy contravisual comienzan a aparecer escenas de muros ya construidos y cimentados, que es la situación actual en la que nos encontramos. Tenemos muchas barreras los unos entre los otros y se van incrementando a una velocidad desorbitada. Para finalizar el vídeo, las imágenes espaciales se centran en atardeceres y escenas de las tierra cenitales, pero la luz ha cambiado por completo y todo se vuelve cálido además de predominar tonos rojizos. Las escenas de los muros ahora tienen un papel crucial. Se ve como las personas intentan saltar esos muros y además es inevitable y necesario que pase. Saltar esos muros, te cueste lo que te cueste e incluso dejándote la vida en ello. A veces ese muro tiene miles de kilómetros de océano con peligros que ni te imaginas, y aún así te adentras en ello.

La videoproyección está pensada e ideada para que se proyecte sobre un techo, de forma que el espectador tiene que tumbarse para poder verlo. Esta clara referencia a la ciencia y a la pasión y curiosidad que siento por ella, quizás haga un cierto simbolismo al planetario y a esas charlas a las que me gusta acudir y escuchar a los astronautas como nos cuentan sus experiencias mientras me pierdo entre imágenes del espacio y términos incomprensibles de física.


La instalación de la obra hace reflexionar al espectador y sobre todo partícipe, porque gracias a esa acción de tumbarse para poder ver el vídeo, ya la pieza cobra sentido. Además, que se ha intentado hacer de la manera más neutra posible, simplemente mostrar una realidad, la belleza de la tierra desde una perspectiva cenital y a la vez mostrar lo que veo, pero no con unas intenciones de hacerte cambiar de opinión, simplemente mostrarlo. El hecho de mirar hacia arriba en confrontado a los vídeos del espacio que nos miran desde la estratosfera, va en consonancia al estilo utilizado en la edición del vídeo para reforzar dicho contraste.

 

El sonido usado para la maquetación del vídeo ha sido crucial para enganchar al espectador y que sintiese lo que siento yo cuando veo esas imágenes, aunque no le interese nada el espacio. Se ha usado la canción Territory del grupo The Blaze, en la cual en su propio videoclip se puede interpretar un cierto abandono del hogar y lo realmente duro que es eso pero de una forma más lúdica y huyendo del sentimiento de pena.

Artista visual

© 2019 Ana Campos.